jueves, 2 de febrero de 2017

LA PRIMERA VEZ

Hubo una primera vez que tuve la sensación de acceder a un paisaje enorme, a un espacio puro, abierto e inconmensurable. En el fondo de mi memoria todavía están los recuerdos de muchas primeras veces.

La primera vez que cogí de la mano a una novia adolescente en la oscuridad de una sala de cine, y sus primeras caricias. Aquel primer beso robado en un ascensor. La primera vez que lloré al ver una de mis  películas preferidas. El primer abrazo a mis padres tras una larga ausencia. Mi primer viaje cruzando el mar en busca de la mujer ideal y el entusiasmo ante cualquier viaje donde creí que allí empezaría todo. La primera vez que escuché aquella canción que tantas veces me haría temblar de gusto. El primer contacto con los labios de una mujer guapa y deseada. La primera noche, cualquier primera noche. Aquel primer baile provocador dedicado a mí con una mirada inequívoca. La primera página de un libro prometedor.  La primera vez que les vi la piel rosada y los ojos a mis hijos, o la primera vez que les vi caminar.

Disfruté de estos placeres con una inocencia excitante precedida por la ignorancia necesaria para que la imaginación volara sin límites. Puede ser que los instantes de felicidad haya que buscarlos  en esos momentos de inocencia y de ignorancia, en la casilla de salida de cualquier juego con grandes expectativas de disfrutarlo.


Ahora, sentado en una terraza junto al mar, espero el primer trago de una cerveza y el primer bocado de un exquisito arroz mediterráneo. No está mal. Aunque no es lo mismo.

sábado, 28 de enero de 2017

UN SUEÑO


Esta mañana me he despertado sin prisas. Todavía retenía un sueño en los labios. Una cara conocida, hermosa, serena, limpia. Sus gestos, suaves, silenciosos, de una generosidad inverosímil, de una bondad idílica. Un cuerpo menudo y perfectamente acabado sale de la ducha, se cubre con una toalla y pasea su espléndida piel a pocos metros de mi mirada. Una boca inocente y húmeda se acerca y conecta. Un beso explosivo y profundo, entregado y cómplice. Aparece la conciencia, flotando. El beso, podría ser el título del sueño, un sueño con forma de mujer procedente de misteriosas combinaciones fundidas en el inconsciente. El recuerdo me comprime el tórax de puro placer. Permanezco en la cama intentando rescatar la experiencia, atraparla. Hago un esfuerzo para evitar que estos fragmentos del sueño se diluyan con el paso de los minutos; no quiero que desaparezcan de mi memoria. Por esto, para sacarlos de mi cerebro he querido escribirlos, pero es imposible describirlos

domingo, 15 de enero de 2017

LA LA LAND

Como cualquier lector del blog sabe, fui un apasionado consumidor del cine del siglo pasado. No puedo decir lo mismo del cine reciente, solo hay una entrada dedicada al cine del siglo XXI,. Pero ahora les voy a recomendar una película que acaba de estrenarse. Se llama “La ciudad de las estrellas (La la land)”, de Damien Chazelle. No voy a intoxicarles con ninguna información, ni con ninguna opinión, aunque no puedo evitar decirles que está protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone en absoluto estado de gracia.
Pues eso, les aconsejo que pasen por el cine lo antes posible, y que se dejen  llevar por la emoción, el baile, la música y el genuino cine americano.


viernes, 23 de diciembre de 2016

DE NUEVO, FELIZ NAVIDAD.

No creo que los relatos religiosos pertenezcan al mundo de los hechos. No creo en el fondo dualista que todas las religiones tienen para justificar un alma que dé sentido a la vida. Creo que es la teoría evolucionista la que mejor explica el largo camino que ha llevado a la materia a transformarse en conciencia. Es decir, es la ciencia, y no la religión la que explica la naturaleza humana, también  la naturaleza del sentimiento religioso.
Pero no me importa colocar un árbol de Navidad en mi comedor. No me importa escuchar villancicos junto a mis sobrinos y mis hijos, o hacerles creer a los más pequeños que los reyes magos les traerán unos regalos. Es una cuestión de lealtad a mis padres, o a mi infancia, o a la memoria de unos tiempos llenos de magia. Y no me parece mal aparcar la furia y renovar la ternura. Que las ciudades se iluminen de manera especial. Que los seres queridos vuelvan a casa por Navidad. Volver a recordar aquellos tiempos en los que uno se creía inmortal. Y volver cada final de año a celebrar unas fiestas con ilusión, sabiendo que todo es una ficción. No conozco a nadie que se haya traumatizado cuando descubrió que los reyes son los padres, o que los trineos arrastrados por renos no vuelan. No pasa nada si se trata de maquillar la realidad, o de perfumarla para creer por unos días que algunos anuncios de televisión pertenecen a la realidad de la misma manera que el portal de Belén. Es una buena ocasión para regalar, cualquier cosa, juguetes o perfumes, afecto o amor, pero este año, yo pienso regalar, sobretodo, TIEMPO.

Así que, querido lector. De nuevo, feliz navidad.
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 Y les dejo con los enlaces de algunas entradas similares de otros años. La de 2015,  la de 2014,  o la de 2010. La navidad vuelve cada año de manera parecida. Pero ya se sabe que el tiempo puede agotarse cualquier año.




martes, 1 de noviembre de 2016

¿ PARA QUÉ?

Este blog nace de la tranquila soledad de la medianoche. También de la angustia, del insomnio, de la noche más oscura. De la ternura, del desgarro, de la necesidad de tener que continuar, de tener que empujar mis gritos y mis lágrimas hacia dentro, de poder quejarme en silencio sin romper nada.
Hace años que yo no soy lo más importante, que ya he sido relevado por quienes disponen del misterioso tiempo, y del futuro iluso. Ya sé que una estúpida tragedia de fondo se instalará junto a mi camino plagado de fragmentos rotos de viejos sueños.
Concentrarme en estos abismos es inútil, aceptar la inevitable derrota y asumir la ausencia de alternativas no mejora nada, ni me ayudará en las horas más lentas. Solo queda confiar en que los cables de mi cerebro sepan qué hacer para minimizar el dolor y soportar con dignidad las últimas batallas.

¿Y Todo Para Qué? Todo Para NADA.

sábado, 8 de octubre de 2016

¿QUE COÑO ES LA RAZON?

Una de las ambiciones del hombre es el intento de comprender el mundo que le rodea. Entenderlo para controlarlo, para mejorar las opciones de supervivencia. La cooperación de muchos cerebros unidos durante muchos años ha colocado a nuestra especie en un lugar singular dentro del universo de lo viviente. Pero no sé si es aconsejable el exceso de curiosidad. Un exceso de realidad puede ser contraproducente. Cuando el hombre mira hacia lo muy lejano, no ve más que un espacio ilimitado y vacío, un silencio sordo que no se inmuta, un reloj frío y constante. Cuando mira lo muy pequeño observa el caos y la agitación, incluso no le está permitido medir con certidumbre. Cuando mira a la escala de lo humano no ve más que estupidez, y el exceso de claridad se convierte, la mayoría de las veces, en un peso difícil de soportar.

Sin duda, el ser humano ha logrado, empleando la lógica del método científico, asombrosos avances tecnológicos y bellas teorías que predicen el devenir del mundo; también ha conseguido una extraordinaria complejidad en el uso del lenguaje desarrollando reflexiones muy lúcidas. Pero se afana en una búsqueda continua de la razón, intentando huir de su animalidad. Intelectuales, periodistas, políticos, borrachos, camareros, maridos, mujeres, siempre discuten en nombre de la razón ante unos mismos hechos, siempre queriendo tener razón. Pero la razón, ¿qué coño es la razón?

lunes, 5 de septiembre de 2016

SEPTIEMBRE

Septiembre, mes triste, mes incierto. Con un pasado cruel. Atrás quedan algunas de las vistas que me acompañan cada verano. Y el inicio de aquella lejana canción.


 Melancolía en septiembre
Esto solo me quedó de ti
Canción de amor en septiembre
Que nunca se irá, de mí