miércoles, 29 de julio de 2015

CONSTRUIR MEMORIA

Intento desenredar el pelo a mi hija y se queja. Luego ella hace lo mismo con una muñeca de manera brusca y graciosa. Pero la muñeca no se queja. Aunque lo hiciera, mi reacción no sería la misma. Reflexiono sobre la diferencia. Mi hija intenta evitar el dolor con programas grabados en su biología para sobrevivir. Intenta huir de los estímulos dolorosos y acercarse a los placenteros. La muñeca no.
A una muñeca se le puede poner un dispositivo para que hable, o que llore cuando se le tire del pelo, o que reaccione de forma muy compleja e interactiva con el entorno; de momento no provocará una preocupación parecida aunque me anuncie su dolor. Un factor importante puede ser que mi hija, a lo largo del tiempo, va provocando ternura en quienes la cuidan para que la protejan y eduquen. Mientras crece, aprende y acumula memoria teñida de emociones que favorecen su crecimiento y su identidad.
Una dificultad que encontrarán los creadores de inteligencia artificial será construir máquinas que consigan aprender con el paso del tiempo mientras  provocan emociones en sus protectores parecidas a las de la paternidad. Maquinas que piensan ya hay, desde la Siri de iPhone hasta usted mismo. Pero artefactos no biológicos que piensen y se emocionen como los humanos es otra cosa.

Lo decisivo en el humano es construir memoria a lo largo del tiempo en forma de emoción.  A partir de ahí, que se reconozca y se llene de conciencia, esa enigmática propiedad que emerge de la materia viva.

jueves, 23 de julio de 2015

MIEDO

Vivir es acumular errores; perder posibilidades. Tu cuerpo va sufriendo averías y tu alma se va encogiendo frente al vértigo que siente por el paso del tiempo. Claro que al andar se hace camino, pero cada ruta que elegiste, eliminó todas las alternativas imaginables. El miedo va amontonándose sobre la ingenuidad hasta hacerla desaparecer. La angustia te seca la garganta ante la incertidumbre que les espera a tus seres más queridos, adorables inocentes que aún no han perdido la fascinación en la mirada. No sabes si creer en tu especie ante la basura que ves por la calle o en la televisión en cualquier momento del día. Decía  Pavese que la vida es como una larga suma donde basta con equivocarse en los dos primeros sumandos para que el resultado sea equivocado. Llegará un momento en que el cuerpo haya sufrido muchas mutaciones y la vida la contemples como un inevitable camino hacia la muerte. Entonces te sentirás indefenso ante el pasado y te será difícil soportar y dominar ese MIEDO.

jueves, 9 de julio de 2015

DESPERTAR

Abro los ojos ligeramente. Mi mente todavía retiene un sueño delicioso. El rumor de las olas no altera el magnífico silencio que llena la habitación. Algún pájaro también se deja oír. Me despierto lentamente, dejándome tocar por los primeros rayos de sol que cruzan la ventana. 
Abro las ventanas, despacio. Aprecio la quietud del amanecer frente al mar. Un largo y blanco día de julio comienza a desplegarse mientras el cielo ya ha escondido las estrellas en su inmensidad. Estiro mi cuerpo, respiro aire nuevo en un confortable despertar. Un cálido, tranquilo y feliz despertar.


lunes, 22 de junio de 2015

DILEMA

Cualquier teoría sobre la naturaleza humana, o lo que es lo mismo, sobre la mente, debe resolver el siguiente dilema:
O bien la conciencia es el producto de la maquinaria bioquímica subyacente en los  miles de millones de conexiones neuronales del  interior del cerebro humano o bien consiste en una dimensión espiritual que funciona de forma independiente de las leyes del cuerpo.
Dicho de otro modo, o bien aceptamos que sólo somos un animal con un cuerpo gobernado por un montón de neuronas y de hormonas o creemos que lo humano no se agota en lo físico y hay que acudir a un alma o espíritu que opera con leyes independientes a las de la materia. Uno está obligado a  enfrentarse a la disyuntiva de aceptar que los rasgos que nos parecen más específicamente humanos como la generosidad, la bondad, o el amor, así como el egoísmo o la crueldad  proceden de nuestra maquinaria neurológica o, en cambio, aceptar que hay algo más.

El problema es que lo que de verdad está en juego es el papel de la responsabilidad moral y su relación con la libertad.
Si aceptamos que nuestra mente es el producto de nuestro cerebro  determinando nuestra conducta  deberá revisarse el concepto de libre albedrío y también el de responsabilidad moral. El hombre aparece despojado de su capacidad de decisión y la estructura social que nos distingue del resto de los animales acabaría desmoronándose. No parece que esta idea cale con facilidad en muchos intelectuales.
De cualquier manera se habrá de resolver la cuestión de la responsabilidad moral humana, porque el dilema al que nos enfrentamos se puede formular también de esta otra forma (que Pinker en su obra “La tabla rasa” atribuye  a Hume):

“O bien nuestros actos están determinados, en cuyo caso no somos responsables de ellos, o bien se deben al azar, en cuyo caso no somos responsables de ellos” 

miércoles, 20 de mayo de 2015

TERNURA

Ante la más mínima señal de desasosiego me agarro al limpio rostro sin grietas de mis hijos. Frente al desaliento, la euforia con la que se enfrentan a cualquier juego. Mi misión es permitirles esta alegría de vivir que tienen los inocentes que aun no entienden de dramas sin retorno, que aun no se han encarado a la realidad de un mundo injusto e inútil.

Les observo cuando ríen y muestran la pura expresión del entusiasmo. Ajenos a cualquier futuro, ligeros y desprovistos de equipajes teñidos de tragedia.

Espero que las continuas fiestas que ahora disfrutan queden grabadas en lo más profundo de sus cerebros y sobre esta riqueza construyan un futuro sereno y feliz. Que estas horas de despreocupada diversión les proporcione confianza y equilibrio para enfrentarse a los peligros que les quedan por delante.

Quiero protegerles ese espacio de felicidad que tienen quienes todavía poseen el tiempo de vivir.  El mismo tiempo que a mí se me esfumó.


Pero ahora, les necesito. Para poder alejarme del abismo. Les necesito para recuperar la confianza perdida; pero sobre todo para experimentar, con todo su esplendor, el sentimiento de ternura.

domingo, 19 de abril de 2015

IDEA

No hay nada más potente y definitivo que la revolucionaria idea darwiniana de que todos los seres vivos tienen un mismo origen, un mismo impulso vital y un mismo fin. En esencia, un microbio, una tortuga, un pingüino o un ser humano comparten la misma historia de amor.

Pero el principal misterio radica en que esta idea forma parte de los pensamientos que recorren el cerebro de un hombre en mitad de la noche.

viernes, 20 de marzo de 2015

VIVIR

El periodista Arcadi Espada publicó ayer, 19 de marzo de 2015, en el periódico El Mundo un impecable artículo con el título Vivir
De lectura absolutamente recomendable, se necesita leer varias veces para extraer toda la sabiduría y la emotividad que contiene. Les extraigo un fragmento del científico Douglas Hofstadter citado en el artículo: 
«Cuando alguien muere deja una corona brillante detrás, un resplandor en las almas de quienes estaban cerca. Inevitablemente, conforme pasa el tiempo, ese resplandor se va apagando, y por fin se extingue, pero el proceso dura muchos años. Solo cuando también desaparecen los de alrededor y todos los rescoldos se enfrían, regresan de verdad el polvo al polvo y las cenizas a las cenizas».

Y estas impresionantes palabras de Arcadi:

"Todos llevamos un insondable arsenal genético que da cuenta del largo camino que ha hecho la vida biológica. La gran diferencia entre el hombre y el resto de los animales es que puede transmitir a sus descendientes no solo el color de los ojos sino también la razón de mil lágrimas vertidas".